martes, 13 de abril de 2010

Cronica de la Gira NRO IX


Crónica de la Gira Nº IX
“Por las Huellas de los Pueblos”

Andando y andando por la Tierra Bolivariana de Venezuela

12 de Abril de 2010 Ciudad de Boa Vista, Republica del Brasil.


Noguaraz, Compañero y compañeras de los sueños y de la vida, aquí andamos nosotros ahorita nomás en las tierras de la luz brasilera, respirando selva humedecida por las lágrimas de los ríos dulces como la gente que nos recibe en estos caminos.

Y como es costumbre cada vez que recorremos una parte de nuestra América latina escribimos una crónica, y esta le pertenece a la Republica Bolivariana de Venezuela.

Desde esa vez que dejamos a la pasional Colombia hasta hoy, hemos levantado el polvo de varios caminos de los tantos kilómetros recorridos, como las tantas vivencias, experiencias y aprendizaje por las que hemos pasado. Despacito, despacito la maravillosa antorcha nos ha encaminado hacia los pasos de la Tierra del Libertador Simon Bolívar.

El cruce de las rayitas mágicas:

Siempre el cruce de frontera nos genera un cierto nerviosismo, como así también una nueva expectativa por rodar por un nuevo país. La adrenalina se incrementa en la sangre, los latidos se aceleran.

La mejor ropa para los titiriteros.
La mejor lavada y pulida para la antorcha.

Todo en su mismísimo lugar.Nos convertimos en personajes, al mejor estilo peque-bu diría nuestra amiga Luci.


Los calzoncillos en su lugar, los títeres listos para la salida, las ruedas ajustadas y con la presión del aire necesaria. Todo en su perfecto lugar. Todo calculado en la justa y pertinente precisión.

Sin dejar un solo detalle al azar, papeluchos en orden, sellado de los pasaportes por el departamento administrativo de seguridad de la Republica de Colombia, el famoso DAS, en la salida del País, para la entrada a Venezuela.

Momentos de mas nervios, un edificio enorme nos da la bienvenida a la Republica Socialista de Venezuela, azul sus paredes, ventanales inmensos, gente que entra y que sale, uniformados por todos lados, ametralladoras y granadas, vallas de contención, por aquí y por allá, controles y requisas al gusto del transeúnte. Gente con variadas caras desde la felicidad eterna, amargura permanente y hasta el mismísimo rostro de estar asqueado de tanta formalidad y boludicracia.

¿Acaso no tenemos el mismo origen?
Esta cosa de dividirnos para que nos estrujen más.

Que le vamos hacer…Una bandeRITA de un lado y otra bandeRITA del otro.
Un pie en Colombia y otro en Venezuela.

Increíble.
Pero verdaderamente increíble, las realidades que se viven, por un lado y por el otro, de esas rayitas que están en el mapa de negrito y en trazos gruesos.

Después de estar en el territorio del paraco Urribe (paramilitar-narcotraficante del presidente de Colombia), el cambio político hacia la tierra de Chavez nos llenaba de expectativas, sobre la realidad vivencial del pueblo venezolano más allá de la información que generan los medios de comunicación, mas allá de los comentarios buenos y malos de los Colombianos.

Nosotros con una gran expectativa sobre el gobierno Revolucionario del Compañero comandante, con mucha esperanza, con muchas ilusiones de vivenciar el proceso Bolivariano.

¿Y que paso?
La señorita burocracia apareció con su vestido de última moda, pero repitiendo vestuario como siempre, toda embadurnada con su maquillaje típico de solterona histérica, nos atendió de la mejor manera posible. Con su mejor cara de culito, o de pompis como dice nuestra Rossita.

Buenos días, señores titiriteros, son las siete y media de la mañana y aquí podrán poner en acción su capacidad de paciencia…la realidad nos dio un calido golpe en la mejilla. Y a esta altura de nuestro recorrido ya hemos aprendido que debemos ser buenos camuflados en el cruce de fronteras, con el disfraz de “turistas compradores compulsivos”, jamás decir que somos trabajadores del arte, jamás decir que lo que hacemos es trabajar, jamás decir que llevamos cultura.

Es que eso genera miedo a los que están en el poder, miedo de uno diga nuestra verdad, de que uno genere espacios críticos para poder entre todos analizar la realidad, llegar a conclusiones, y hermanarnos en una eterna resistencia y lucha por nuestra libertad.

Si demostramos una minima pizca de nuestra sensibilidad, no nos dejan entrar a ningún país, nos tildan de vagos, sucios, zaparrastrosos, hipis. No tenemos nada en contra de la gente que realiza sus “Trabajo” en las fronteras pero son personas muy especiales que el sistema las ha captado, para ser bien hijillos de putilla.

Pobres espíritus esclavos. Pero bueno uno decide en la vida que hará de ella, nosotros decidimos la hermosa LiVerTA, como los muchos, la mayoría de hermanos y hermanas del mundo que hemos conocido.

Así es amigos y amigas,
¿Y quien apareció?
Migraciones, la migra y esta vez con el traje de una señora con remera roja, gorra roja, y medias rojas, corpiños rojos, calzones rojos que nos dice: ¡Para atrás, para atrás, espere su turno!; pero ahora me olvide el sellito, así que tengo que ir a buscarlo a mi casa. Ya regreso, y respeten la fila. ¡Muchas gracias!

Y así fue después de una hora, dulcemente nos estampo en nuestros bellos pasaportes del color del primer mundo, el registro de la entrada en la Republica Bolivariana de Venezuela.

¿Ya esta listo?
¿Y entonces que hablan de burocracia?
Todo no culmina allí, falta Aduana y los papeles de la Camioneta.

Otra oficina, otra funcionaria, el mismo vestuario, la misma cara de solterona o solteron, que mire en la pared allí están los requisitos.

a) Formulario de solicitud de permiso para circular por territorio Bolivariano (Duplicado)
b) Fotocopia y original a la vista del funcionario actuante de las diez primeras hojas del Pasaporte. (Por Duplicado)
c) Fotocopia y original a la vista del funcionario actuante del dominio del Vehiculo.
d) Fotocopia y Original a la vista del funcionario actuante del seguro obligatorio automotor, con la empresa Pirulo Lo Protege, sociedad Socialista Revolucionaria del Gobierno Bolivariano.
e) Cancelación de las estampillas.
f) Nota de autorización de requisada de automóvil.
g) Certificado medico del conductor del Vehiculo.
h) etc. Etc. (Nota 1)

Nota 1: Toda documentación ampliatoria que considere oportuna el funcionario actuante.

Así que imagínense, lo que se les puede ocurrir a los estructuralistas burócratas…

Después de tantas idas, venidas, y vueltas a ir. Logramos que nos dijeran esta todo listo, esperen allí.

Y las horas pasaban, y los minutos pasaban.
Y nada.
Y Nada.
Y nada de nada.
Y nada pero nada de nada.

Mirábamos la pared, los agujeros, los cuadros, la gente que entraba y salía. El sol que cambiaba de lugar, la gente que hasta nos saludaba. El retrato del presidente nos miraba seriamente, de momentos nos sonreía, parecía la Mona Lisa al estilo revolucionaria con su pañuelito rojo, con su puño en alto, no sabiendo si para golpearnos o saludarnos.

Allí sentaditos como esperando a la mama, y el papa que nos retire del jardín de infantes, nerviosos.

¿Se olvidaron de nosotros?
Comenzábamos a toser, sin llamar tanto la atención.

Despacito, despacito, pero nos concentramos tanto, que le seguimos a la tosida, tanto, tanto;
Pero cada vez más fuerte, hasta que se nos escaparon los pulmones.
Señal que no tenían la minima intención de atendernos, después del concierto de Tosidas.
¡Y nada!

Los latidos se aceleraban y las manos se nos estaban quedando tiesas, sentíamos un cosquillido en las piernas, nuestra ropa se endurecía, y lentamente nos estábamos transformando en momias vivientes.

¿Seriamos una estatua mas para un museo bolivariano?
¿Seriamos parte de una galería de arte, o lisa y llanamente nos tirarian al basurero?

Estáticos en tierras desconocidas.
Cada parte de nuestros músculos se alejaban de la movilidad, solo en las miradas podíamos comunicarnos.
La telepatía, existe, entre nosotros.
¿Qué carajo pasa?
¿Quieren un cariño?
¿Quieren un muy buen agradecimiento?
¿Quieren una interesante coima?

Tal vez…
¿Si?
¿No?
Pero no es nuestro caso, parece que funciono eso de los personajes de turistas compradores compulsivos, y el vestuario de luxo, la pinta de viajeros con tarjeta Visa internacional.

Pero, si nos revisaban los bolsillos solo teníamos diez bolívares fuertes, como para el combustible y una botella de agua.

Parece que el olfato de la policía de aduana les estaba fallando. Mientras tanto, silbábamos bajito; cuando comenzamos a ver que después de más de seis horas de tenernos así, no conseguirían ni un billete.

Hasta que una vos de ultra tumba, nos dice: ¡aquí tienen, sus papeles!, PERO, pero deben pasar por el departamento de transito para que los autoricen a circular.

Huy, listo una, y el comienzo de otra…

El Camino de la Libertad con posos:

El pueblo venezolano es un pueblo muy especial, muy interesante, muy diferente a los muchos que hemos recorrido, no solo en su estructura física, en sus gustos y en su hablar, sino también en su forma de pensar, en el ser, en su hermosa identidad, en su actuar cotidiano.

El primer contacto para nosotros fue muy duro, sentimos una distancia muy amplia, un permanente mal humor en sus acciones, como si estuvieran desganados, cansados, tanto en el hablar, como así también en el trato. Sin voluntad de hacer lo que estaban haciendo, hasta confundirse su actitud con un muy mal genio.

Verdaderamente sorprendidos, hasta que con el paso del tiempo uno los va queriendo y se va enamorando de ellos, son así, son libres y sinceros, son como son. Y no es que sean malos, o irrespetuosos. Son así, especiales, con su forma característica de ser.

La historia del país, no es muy diferente a la de todos los que hemos recorrido, con sus interminables golpes de estado, con sus matanzas, su persecuciones políticas, sus gobiernos corruptos, sus políticos de ultima, pero eso si, con la particularidad de su gran riqueza petrolera.

Una gran trayectoria en gobiernos asistencialistas que solo han transformado a la mayoría de su gente en meros “Recibidores” de migajas de recursos mínimos como para solo sobrevivir y comprar su caja de cerveza, así que como en todos los países latinoamericanos, la misma receta y este mismo accionar político de parte de los gobernantes de turno, generando costumbrismo, sin pensamiento critico, hacia un individualismo concreto y devastador de todo proceso comunitario y participativo. Estancando todo movimiento verdaderamente social y popular que visualice la desigualdad y el canibalismo del sistema capitalista.

El pueblo venezolano es como sus caminos, libres de peajes, con el combustible muy barato, pero con grandes baches, con muchos posos, que solo el devenir de su propia historia podrá arreglarlos o empeorarlos.

Esta en su pueblo, el cambio, SOLO en su gente.

Y el maestro de los maestro de la vida:

No es difícil en la vida encontrar buena gente, hay a montones, y cantidades superiores a los malos. Desde que hemos salido a recorrer esta America, siempre ha sido así, solo uno que vive en Buga, Republica de Colombia, pero ha sido la excepción, siempre nos encontramos con muy buena gente.

Pero hay personas que de tan importante se transforman en necesaria, así como el Maestro Eduardo Dimauro, y su compañera Maritsa, gente maravillosa y necesaria, por el ejemplar de sus vidas.

Su lucha, su oficio de titiritero, su concepción ideológica, su verdadero socialismo, sus pensamientos, su conversar, su humildad, su charlas, sus palabras sinceras sus brazos abiertos y su mirada llena de tanta energía en el mañana.

Desde hoy serán mis hijos, nos dijo el Maestro Eduardo, desde hoy no se preocupen muchachos que aquí los cuidamos.

Gastamos nuestros trajes de baños, las eternas charlas en la biblioteca, en su oficina, debajo de las palmeras del club español donde entre el agua de la pileta y el sol caluroso de Guanare disfrutamos instantes maravilloso, increíbles momentos de tanto aprender, de tantas palabras que nos envolvían el corazón, nos sensibilizaban mas, y nos daban mucha fuerza para el camino.

Se puede ser tan digno en el oficio de titiritero como un doctor, como un educador, como un contador, como un abogado, como un ingeniero, como un albañil, como un jardinero, como las tantas actividades que realizan los hombres y mujeres para vivir dignamente.

Pero el titiritero, el trabajador de la cultura y el arte tiene la obligación histórica de ser crítico hacia la realidad, poniendo en tela de juicio el conflicto permanente de la gente, del pueblo y de sus vivencias cotidianas, más allá del simple divertimento. Con el humor sencillo, y pícaro que es común en el teatro de muñecos.

Haya por los años 1950, dos hombres jóvenes decidieron viajar haciendo títeres por argentina, dejaron sus estudios universitarios por el teatro de muñecos, fue su pasión, los títeres los atraparon, y la poesía los invadió completamente, tantas sonrisas, tantas presentaciones que los invitaron para ir hacia Rumania, un país socialista, pero bien lejos de la Argentina.

El problema era que debían pagarse el pasaje y en esa época como en la actual un viaje de tanta distancia, se necesitaba bastante dinero como para costear dos pasajes.

Y como todo titiritero en todas las épocas existentes, No tenían un peso estos dos locos andariegos. No sabemos porque pero nos hacen recordar a unos que conocemos muy bien, pero esa es otra historia que algún día les contaremos.

Y como muy buenos titiriteros, muy buenos amigos tenían y uno de ellos les dijo, manden cartas al publico que los vio, y cuéntenles de esa invitación, y díganles lo que sueñan ustedes en ese viaje, y para hacer posible ese sueño, necesitaban de un empujoncito y unas monedas para los gastos de los pasajes.

¿y QUE paso?
Nada en los primeros quince días, Eduardo le decía a Héctor: ¿Quién nos va a mandar plata? Metimos la pata, mira que nos van a mandar la plata para el viaje.

¿A los Veinte días?
Estamos locos, y ahora como vamos a ver a la gente a los ojos, después de semejante locura nuestra.

y a los treinta dias...

Un envío, dos envíos, tres envíos, cuatro envíos, tantos envíos que al los sesenta días, tenían dinero como para viajar en primera clase y les quedaba un resto como para tomarse un café en Rumania.

Así fue que esos dos hermanos de sangre, pasión, amistad, complicidad, andanzas y oficio de titiriteros, pudieron viajar, aprender y transmitir hasta hoy tanta experiencia en el teatro de títeres.

A sus 84 años de edad, el Maestro Eduardo nos decía, ya he vivido mas de tres vidas juntas, y estoy convencido que el mundo seria mejor si todos los niños por lo menos una vez en su infancia hayan mirado una función de teatro de títeres.

Para nosotros un hombre con todas las del saber, un maestro que recorre su teatro Tempo, el mismo es el teatro Tempo, el mismo lleva en su sangre títeres, en sus ojos, en sus manos, en sus pies.

Títeres, y títeres, por la dignidad de los titiriteros, por la cultura, por la vida, por la alegría, por el disfrute de cada instante puro y sincero como sus palabras. Títeres que lo hacen tan joven y tan lucido en sus lecturas políticas y sus pensamientos.

Así es pues, que el viento Zonda, quedo mudo, estático, fresco, sin romper el silencio, inmóvil, pero inmensamente perceptivo de las palabras sabias de un hombre sabio, para así poder seguir soplando el espíritu de aquellos que se encuentran en sus pasos.

Gracias maestro, gracias amigo, gracias Eduardo, Maritsa, y la gente del Teatro Tempo.



Y las andanzas nos llevan hacia los caminos semiáridos, en el valle de Carelia:

Elsa y Kassandra, otra vez en la historia de los Zonda, siempre están allí metidas las divas de las caderas flojas, haciendo de las suyas.

De la maleta del abuelo Mauricio Eliazar Sanchez (Don Tito), se nos escaparon estas dos trasnochadoras; estábamos hablando de que en pronto tiempo teníamos que repararla, ya tantos años y tanto viaje, tantos lugares y tantas presentaciones, el cartón y la madera tuvo su desgaste.

Así que por allí, por los agujeros y buracos de cartón, se nos fueron a parrandear y rumbear estas niñas pecadoras.
¿A dónde va ser? A bailar, y bailar.

¿Y esta vez con quien se encontraron?
¿Con la migra?
No, Dios nos guarde, y todos los santos, y todos los diablos juntos, que no.

¿Con los evangélicos?
No, que nos guarden los ateos y agnósticos.
y entonces con quien...

Con la bella Carelia, su compañero Steel, y su hijas.

Toda una familia, nos supieron conseguir, que nos alojaron, nos ayudaron a enfrentarnos nuevamente con la Señora Burocracia Estatal, hasta nos consiguieron unas bellas funciones.

Aprendimos que de la soledad de un clima árido, sin las lágrimas de una nube, la vida lucha por existir, en un ambiente tan difícil y complicado en el latir.

Entre arboledas y una tierra seca, pero increíblemente productiva nos alimentamos de sabios conocimientos, compartiendo sangría, café, y deliciosas arepas supimos hermanarnos con tan bella familia de Cabudare.

Momentos calidos de tanta hermosura, que uno tienen con gente tan rica en sus espíritus, hermanos de los caminos y de la vida que nos hacemos en el andar; les estamos eternamente agradecidos.

Gira por el oriente Venezolano:

Esto de andar y andar nos hace recorrer el lugar menos pensado y nos hace estar en sitios que jamás pensábamos estar.

Y los amigos del teatro Bengala, nos supieron organizar unas funciones por Anaco, El Tigre, Puerto la Cruz, y descansar una noche en Lecheria en un complejo que más que uno se caería de pompis.

Recorrimos todas las escuelas, estuvimos en el teatro haciendo de la nuestra con los títeres, regalando sonrisas a un público hermoso, participativo y cariñoso.

Una familia muy especial:




El mundo es pequeñito, pequeñitiquitico, y los viajeros se encuentra, y se vuelven a encontrar, se conocen y se vuelven a conocer. Se descubren, y se hacen simplemente amigos para toda la vida.
En su mayoría los argentinos, somos juntos a los Colombianos los que mas viajan por las rutas americanas, siempre hay una yerba mala argentina, por suerte, dando la nota en algún lugar del globo.

Esta vez, eran muchas y el lugar se llamaba Chichiribiche, un paraíso del mar Caribe Venezolano, aquí una manada de paisanos ocupando un galpón, junto a otros viajeros, Chilenos, Peruanos, Colombianos, y Brasileros.

Todos juntos viviendo en comunidad, demostrando prácticamente que la hermandad Latinoamérica existe, en armonía y equilibrio.

Alli, donde el mar besa las costas en los colores mas bellos, donde el cielo se une a las estrellas en el latir de una luna llena, donde el agua calida abraza los cuerpos curtidos del sol de los viajeros.
Uno revive, uno renace nuevamente en el simple andar.

La naturaleza te absorbe, te somete al nunca olvidado instante primitivo de soledades intensas con uno mismo.

Y quedamos atrapados en el misticismo de las mareas, donde los hombres nos convertimos en dioses y los despojamos de toda autoridad.

En ese mismísimo lugar, conocimos a los tres, los tres, LOS TRES, con mayúsculas y en negrita, la Peti, el Rulo y la Luna, personajes del camino, hermanos de los sentimientos, charlas eternas entre vino, y fumarolas, acampadas en las islas.

Recorriendo las playas con sus caritas pintadas de payasos, entre el baile de la exuberante Elsa y la erótica Kassandra, supimos romper corazones venezolanos, con la complicidad de Ciruelita con su pancita de arepas.

Los chistes del Cogoyo, mas que para reír eran para llorar, pero el gran actor de los actores los sabe transformar en sonrisas y buenas monedas para la gorra. Maravillosos amigos los momentos de tan lindas compartidas.

Junto al Maltin, la compañia de circo Teatro ambulante y nosotros un equipo para alquilar balcones, nos presentamos en todoooodas las escuelas del hemosro Chichiribychi, llenando de sonrisas a muchos niños y niñas.


Una de Terror, la violenta muerte del Chocolate:


Esto de estar tanto tiempo viajando nos enseña mucho, y uno percibe mas de los lugares donde uno gira, el estar unos tres meses en un país nos da una visión mas amplia y mas sincera, verdadera de la realidad de las personas que conviven en un país, en una ciudad o en un pueblo.

La mayoría de las veces no caemos en hoteles de cinco estrellas, ni menos aún compramos en paquete turístico, una porque no tenemos los recursos, pero principalmente es porque la intención de nuestra gira es colmarnos de vivencias pero de las vivencias cotidianas de la personas, en sus rutinas, en sus quehaceres normales.

Invadimos el espacio diario de la gente, de la familia que nos invita a su compartir su techo, su plato de comida y es así que uno puede llegar a tener una percepción un poco mas amplia de la realidad y es así como podemos estar viajando.

Esta historia que habremos de contarles, sucedió en la vida real, en el momento que nosotros estábamos en la Ciudad de Valencia, nos marco, nos izo analizar, hasta tomar la decisión de seguir o irnos de Venezuela.

La ciudad de Valencia es una de las más importantes del país, esta entre la segunda y tercera de mayor iteres económico, ya que contiene una de las zonas industriales mas conglomeradas de la región. Muchos habitantes, muchos trabajadores y por consecuencia mucha delincuencia, o malandraje como dicen los venezolanos.

Y esto desemboca en mucha violencia también, según nos decían los amigos es la segunda ciudad mas violenta de Venezuela, el primer premio lo tiene la capital del país que es Caracas.

Aquí la gente que puede se transporta desde sus casas a sus trabajos en vehículos propios, y la que no lo posee, lo hace mediante otro medio que son por ejemplo una corta línea de tren subterránea, que solo hasta la fecha posee unas cinco o seis estaciones, y lo que queda en su mayoría es el transporte publico de pasajeros en colectivos o buses.

Este ultimo transporte, en su mayoría se trata de flotas de todo tipo de movilidad, desde colectivos de 40, personas hasta, camionetas utilitarias adaptadas para el transporte de pasajeros que llevan diez o doce personas, cuyos modelos son bastantes antiguos en su mayoría.
Eso si, lo que no escatiman en modernosos modelos, son los equipos de sonido que llevan las unidades. Música llanera, salsa, boleros y algún Gitano Sandro, suena en los parlantes y luces de estos vehículos, que hacen estremecer los tímpanos y transportar a los pasajeros como si fueran las mejores discotecas, al zon de la salsa.

Bastante maluco el servicio, no por su periodicidad, sino más bien por su comodidad, y claro por la inseguridad constante que reina en ellos, como si fueran tierra de nadie.

Después de la brevísima descripción, nos adentramos en la terrible historia de Chocolate:
Un día, una hora especial, un hombre especial con cuatro hijos una esposa, y un trabajo común, Chofer de bus, la línea 12 de Octubre, con un recorrido normal de tres horas, desde el barrio de Tucuyito, a la entrada de la ciudad de Valencia, hasta el Big-Love, la terminal de ómnibus de larga distancia.

El recorrido va por parte de la ruta principal. Mano que se asoma para subir, se para el bus, donde puede y lo sube por la módica suma de dos bolívares fuertes. Mucha competencia en el transporte, pero un trabajo muy desgastante.

Ni bien un chofer se sube al colectivo o el bus, ya esta debiendo un alquiler que va en proporción a la cantidad de pasajeros que puede trasladar la unidad, esto es desde cuatrocientos bolívares fuertes en adelante.

Para tener una idea mas general, el salario mínimo, en este país es de unos mil bolívares fuertes aproximadamente.

Así que Don Chocolate, tenia que romperse el lomo, arriba del colectivo dando vueltas y vueltas y vueltitas, como para que le quede algo para llevar a su familia que debía mantener.

El amigo salio tempranito, eso de las cinco de la mañana, para una jornada de más de doce horas de trabajo, tuvo una buena mañana, paro almorzar como todos los días, su bella mujer o sus lindos hijitos le llevaban hasta la parada, el plato de su ganada comida Un menú rápido, consistente en una buena porción de arroz, con un poco de carne, unos plátanos fritos, un poco de ensalada, con un refresco.

Tranquilo, con demasiado calor en el ambiente, tras tantos meses de sequía, constantemente hidratándose con su termo y su hielo recién llenito de la heladera de su casa.

Regalándole una bella sonrisa, al menor de sus hijos que le había tocado entregar el almuerzo.
Don Chocolate, lo regaño y le dijo que estas haciendo aquí, cuando debías estar en la escuela estudiando. ¡Vago!, ¿vas a ser chofer igual que yo cuando seas grande?

El niño subió sus hombros hacia arriba, lo miro desde su pequeña estatura, con unos ojos muy pero muy grandes, y con un movimiento de su cabecita diciéndole que si, sonrío a su papa, que estaba con su camisa azul toda sudada.

Los dos quedaron conversando, para luego despedirse por última vez.
¡Mañana anda a la escuela!
Fueron las palabras de Chocolate a su hijo menor, para luego acomodarse un poco y poner en contacto la llave del motor de su bus, y continuar con su recorrido.
Así fue…
Una vuelta…
Dos vueltas…
Tres Vueltas…
Y las cuatro y media de la tarde.
El colectivo lleno, toda la gente sentada en sus respectivos lugares, cada uno en sus historias personales, cada uno pensando en sus quehaceres en sus problemas, en su cotidianidad.

Pero dos niños, dos jóvenes, dos espíritus errantes y violentos, estaban entre el gentío. Entre ellos se miraron, el uno al otro. Miraron a la gente, uno por uno, y la adrenalina comenzaba a invadirlos por completo.

Sus manos comenzaron a transpirar, sus corazones a latir mas rápidamente, el miedo los invadió solo una décima de segundo, para luego ser exterminado por el saque de cocaína que sus narices habían aspirado.

Todo listo, un atraco y mas disfrute, la plata fácil, el dinero ligero, ¿que otra cosa vamos hacer, si en este mundo no tenemos lugar? ¿Qué otra cosa vamos hacer?

Y el pensamiento se rompió, en unas simples palabras, de un grito adolescente:

¡Esto es un asalto!
Entreguen la plata, Vamos, Vamos…

Mientras uno de los jóvenes, les quitaba las pertenecías a los pasajeros, el otro apuntaba a Chocolate y le decía: ¡No pares, seguí, seguí, que si te paras, te lleno de plomo la cabeza!

Y de repente, entre la gente explotan tres tiros, el murmullo silencioso, se transformo en espanto, el reloj se detuvo, las lagrimas recorrieron unos segundos de recuerdos.

Había muchos muertos.
Muertos de indignación.
Muertos de sufrimientos.
Muertos de impotencia.
Muertos por asesinar.
Y una esposa viuda.
Y Cuatro hijos sin padre.
Y Un colectivo sin conductor, que solo pudo frenar al impactarse con el vehiculo que le había detenido la marcha en su andar. Ni tiempo le habían dado a Don Chocolate para decir que estaba otro colectivo delante deteniéndole su marcha.

A sus cuarenta y pico de años, había muerto Chocolate.

Pero esto no fue todo, el mismísimo colectivo choco con otro bus. Los niños que había cometido tal aberrante hecho, espantados salieron corriendo, los pasajeros en estado se shock, gritaban y lloraban a la vez.

El chofer del otro colectivo que iba delante, al sentir el impacto freno, y bajo de su transporte, lleno de ira, a pedir explicaciones al conductor que lo había chocado por detrás.

Bajo, enojado, invadido de preguntas.
Pero…
Cuando se asomo por la puerta y vio el regadero de sangre, el conductor muerto en su asiento, simplemente se desvaneció.

Muriendo tambien de un ataque al corazon.
Venezuela esta violenta, y de tan violenta que esta, las personas ante un hecho de tan grave magnitud, ya no toman conciencia de lo grave que esta, es algo normal, es algo cotidiano, se sorprendían al comienzo, pero ahora ya no, todo pasa.

Luego que esto le sucedía a Don Chocolate, nosotros pasamos por ese mismo lugar una hora después y terminaron robándonos, no fue mucho, pero el momento lo pasamos.

Así esta Venezuela, inmersa en un clima de delincuencia donde la vida no vale nada, donde las cosas violentas se transforman en cotidianas, la policía no existe, no hay. La calle esta liberada y el pueblo completamente desprotegido.

El temor y el terror, lo invade todo, son algo común del día a día, uno lleva el teléfono celular preparado para el robo, unos billetes en los bolsillos para los asaltantes, y una mano en el corazón para no infartarse.
Lamentable.

El Nacimiento del Sol y la Luna:

Después de estar pensando y pensando.
¿Salir? O ¿No Salir?
Del país
Era la cuestión…
Estuvimos en el nacimiento de Sol y Luna, los amigos de Valencia que nos supieron contener, y con los cuales pudimos hacer el proceso de entendimiento de la realidad, con el tiempo y las conversadas, mientras construíamos los títeres, y hacíamos un taller , fuimos renaciendo.

Perdiendo el miedo, y descifrando los valores o los nuevos códigos en los que las grandes ciudades están enmarcadas en la actualidad, es difícil entender la violencia que genera el sistema.
Pero es la mismísima realidad que nos toca, y nos da de cachetadas todos los días en todas las ciudades de nuestra America.

Si no estuviéramos con gente que nos da el cariño de una familia que nos cobije, nos seria imposible de continuar, así fue con Berenice, José Luis, Andrea y Juliana.

Hasta bailamos salsa casino, va intentamos, jugamos al domino y al parque, hasta transformarnos en fanáticos de estos juegos de mesa. Las tantas comidas y los tantos almuerzos y cenas a punta de lechosa.

No pudimos guardar la silueta, degustando sabores tradicionales. Corazones felices y llenos de tanta hermandad, de tanta solidaridad, así es amigos y amigas.

Y el momento de marchar:

Aquí le dicen amañarce a un lugar, nosotros le decimos sentirnos tan cómodos que no queremos salir. Pero el viaje continúa y queda mucho camino por recorrer.

Entre saludos, lágrimas y buenos sentimientos. Sabiendo que nosotros no hacemos despedidas más bien son encuentros para volver a encontrarse.

Ya unos casi tres meses de estar en la Republica Bolivariana de Venezuela, tocaba hacer alrededor de unos 1.100,00 Kilómetros hasta la una ciudad llamada Ciudad Bolívar, al Sur del País, cruzando el magnifico Río Orinoco, para luego descansar de tanto viaje, y continuar el recorrido hacia la Ciudad de Santa Elena, en el cruce de la frontera con Brasil, sumándole unos 800,00 Kilómetros mas a la odisea.

Pensando solo en el viaje, alistamos a la maravillosa antorcha en su viaje, se le habían perdido unas cuantas tuercas, como a sus ocupantes, pero a diferencia de estos se las tuvimos que poner y ajustarlas para el viaje.

Y salir nuevamente a las rutas Latinoamericanas a gastar cauchos, y sorprenderse de los paisajes y de la gente.

Es muy especial lo que se genera en el viaje, es muy hermoso sentirse protegidos hasta en el mismo andar por los caminos, por las personas que ni siquiera conocemos. Solo vamos andando, y nos saludan, nos sonríen, nos empujan a seguir.

La antorcha genera un doble asombro, por un lado por ser un modelo antiguo de 1965, y por el otro por estar inscripta en sus laterales “Títeres del Zonda”, las personas se sorprenden, y mas aún cuando identifican que la placa es Argentina.

¡Que locos sueltos…!
En una de esas, de tanto andar…
Un ruido extraño, lo habíamos escuchado antes, pero no tan fuerte. Constante, algo que no se puede describir en palabras, pero verdaderamente avasallador.

Cada vez más fuerte.
Cada vez más persistente.
¿Una correa?
¿Un pistón?
¿Una tuerca suelta?
No, No. No.
Pico el vagre, las tripas hacían semejante ruido, que no podíamos escuchar a los Biyuyos, cantar en el equipo de sonido. Tapaban los ruidos toda sonoridad.

Tuvimos que parar, sino noS comíamos los santitos del altar que llevamos en la camioneta.
Una parada en el camino, frente a un puesto de empanadas y pasteles, rellenas de carne, o pollo. Delicia de sabores y olores.

¡Dénos urgentemente dos empanadas! ¡No mejor tres empanadas!

La señora nos miro atentamente, nos saludo, y nos dijo pero si ustedes son dos, ¿Por qué quieren tres empanadas?
Una la partimos en dos.
Ella sonrío nuevamente, y nos pregunto:
¿Qué es eso de Títeres del Zonda?
Entonces le contamos, que es un grupo de dos titiriteros de Argentina, que hace más de un año y medio salimos a recorrer Sudamérica, en esa camioneta, que ella estaba viendo. Llevando el teatro a cada escuela, o espacio publico, a los lugares que nos recibieran.

¿Y como hacen para poder viajar tanto; quien les paga?
Las personas nos ayudan, los niños y las niñas, nos colaboran con una módica suma, en el caso de Venezuela, les pedíamos uno o dos bolívares fuertes, como el importe de un helado, o un chupetin. Muchas veces nos alojan compañeros de teatro del lugar, o amigos que vamos conociendo, que les interesa nuestro viaje, y ellos no alojan, nos brindan un plato de comida. Nos cuidan, nos llenas de cariño, así poder seguir.

La señora nos mira. Mira la camioneta, y sonríe, diciéndonos, ¿el tiatro de títeres, es ese que es con muñecos?
Así es doña, ese mismo.

Mientras tanto, esperábamos que las empanadas terminaran de fritarse, seguíamos dialogando con la señora, sobre los lugares que habíamos conocido, y las experiencias de los tantos niños que nos habían visto.

Cuando el calor sobre la masa en el aceite ya había llegado al punto exacto, estando perfectamente doradas las empanadas, la Doñita las quito del gran recipiente en las que se estaban cocinando, las coloco sobre un papel de diario para que este le absorbiera el exceso de aceite.

Con mucha delicadeza, las fue presentando luego, en otro papel de servilleta, para finalmente ponerlas en una pequeña bolsita de polietileno verde. Entregándonos en vez de tres, que fueron las que le pedimos originalmente, cuatro. En dos bolsitas.

¿Bueno seño, cuanto le debemos?
Nada, nos contesto. Guarden para el viaje que les queda…

Encuentro al final del camino, con la Tierra sin Mal:

Sin poder procesar todo, nuestro pequeñito cerebro a esta altura del viaje esta a punto de estallar, no podemos sino mas que recordar cada momento, o cada circunstancia que nos parece importante y significativo; los cuales nos marcan y forma la parte más importante de este viaje.
Siguiendo, y preparado para otro cruce de frontera, pero esta vez entre Venezuela y Brasil, un vecino cercano, ya retomando con la bajada a la Argentina.

Como siempre, nos cambiamos, limpiamos un poco la camioneta, arreglamos las valijas, los papeles, y todo listo para otro Cruce.

…siempre primeros los puntos suspensivos, delante de las acciones, nos despertamos en la gran sabana, junto con los primeros rayos de luz, y saliendo muy temprano para recorrer los últimos kilómetros de este país.

Un domingo por la mañana, imposible, imposible, fue muy rápido cuando pasamos por el centro de la ultima ciudad de Venezuela, muchos controles de policía militar. Hombres uniformados; planillas que anotaban, que llenaban con datos y mas datos.

¿A dónde se dirige?
Y cuando le decíamos, hacia Argentina, nos miraban sin entender, pero nos dejaban seguir, hacia el puesto fronterizo.
Y asi que fue, llegamos a la Frontera, la bendita frontera.
¿y que?
Nada, de nada, solo un milico, aburrido que te atendía muy cordialmente, diciendo hace cinco minutos que la gente de aduana ya se retiro, deben regresar mañana, porque ahora donde necesitan cumplimentar la salida del país, esta completamente cerrado; y mañana desde las 8:00 horas se atiende.

Huy, que mal, no puede ser, son las diez de la mañana, nosotros pensábamos que por lo menos atendían hasta la una de la tarde, o las dos.

Recalientes, tanto preparativo, y nada, que mal. Pero bueno por lo menos ya estábamos a unos pasos, entonces reculamos.
¿y ahora que?
Estamos con muy pocos bolívares, si gastamos en alojamiento, no nos queda nada, entonces a acampar, se ha dicho. Pero debemos cruzar nuevamente por los puestos de control, ¿otra vez? No, no podemos.

Vámonos a un parque “El Paujil” que nos han nombrado todos, para que lo visitemos. Pero queda lejos, gastamos combustible, y aquí por ser lugar fronterizo hay por un lado venta restringida, y por el otro sube bastante el costo.
¿Entonces?
Y de repente, cuando comenzamos a putiarnos mutuamente entre nosotros. Una bocina de una camioneta suena, se coloca junto a la antorcha. Uno de los ocupantes nos hace una seña con el pulgar en alto, preguntándonos: ¿De donde vienen? ¿A dónde van?

Acampar en algún lugar, le contestamos, luego a cruzar la frontera para Brasil.

Sígannos, que paramos y allí les invitamos una cervecita ahumada, nos contestaron.

Increíble, pero real, otro momento tan especial como todos los especiales que vamos viviendo.
Paramos en una encrucijada, de un lado la ruta continuaba hacia el Parque, del otro lado un camino hacia una comunidad, y el otro hacia otra, un paisaje muy bello, con pequeñas montañas y a lo lejos unas nubes cargadas de agua.

Hablamos de bueyes perdidos, hasta el mismísimo mapa, miramos, y así que compartimos con ellos, que de un momento a otro desaparecieron de la misma manera que nos encontramos.
No sabemos si eran ¿Ángeles, o Demonios? Pero aparecieron allí, y nos dejaron en ese preciso lugar. Y la lluvia callo, aguacero de Marzo, que moja hasta los calzoncillos mas protegidos.

Terrible, temporal.
Un hombre y una mujer se acercaron a protegerse en una casita abandonada, hablamos, y nos comentaron que eran de una comunidad indígena, que estaban en los festejos del aniversario de su poblado, y que si queríamos participar de ellos, no tenían recursos, pero alojamiento y comida no nos iba a faltar.

Mas que bien, ya que solamente estábamos con un paquete de galletas y un litro de agua mineral.

Así fue que conocimos la tierra sin mal, la tierra sin malos, una comunidad indígena, esperábamos mas pobreza, casitas mas pobres, pero nos encontramos con un caserío con sus calles muy limpias, con sus casas de blancos colores, muy, pero muy tranquilo. Las personas en sus veredas hablando, los niños jugando en la calle libremente, los jóvenes haciendo deportes.

Parecía verdaderamente la tierra sin mal, el ambiente estaba armonioso, las personas sonreían, se asombraban, y volvían a sonreírnos.

Nos detuvimos en el local comunal, donde el compañero que nos guiaba, nos dice que hablaría por el alto parlante para anunciar la actividad.

Para sorpresa nuestra, comenzó hablar en un idioma no conocido por nosotros, luego lo tradujo al castellano, y bueno en el mensaje invitaba a toda la comunidad, niños, niñas jóvenes, y adultos a presenciar la presentación de teatro de títeres.

Fue muy chistoso, porque después que realizo la convocatoria, se nos acerca el, y nos pregunta, ¿Qué es eso de teatro de Títeres?
Nunca habían visto títeres, ni los grandes, ni los chicos, les había parecido interesante la propuesta y por eso nos habían invitado.

Una comunidad muy calida, alrededor de unas doscientas familias, en un predio comunitario, la mayoría campesinos, que su principal actividad se concentraba en la yuca, maíz, hortalizas, en menor medida, la ganadería. Conservando principalmente el idioma, ante nosotros hablaban castellano, pero entre ellos su idioma originario.

La comunidad relativamente joven, estaba cumpliendo el aniversario número seseta y cuatro, su origen como muchos asentamientos de este tipo, tiene que ver con la religión, en un principio la catolica, para que cuando les preguntamos sobre su historia, nos comentaban:

“Había una vez hace años, la comunidad fue echada por los curas, que nos decían que éramos salvajes.
No vivíamos en casas como las que hoy tenemos, sino que estábamos andando de un lugar a otro.
Luego vino un hombre blanco, que tenia muchas esposas, y se quedo a vivir con nosotros. Con el aprendimos mucho, como cultivar, a sembrar y construir casas. Pero el escucho una vos, que según nos dice, es del DIOS, y en esas palabras, el DIOS, le dijo que debía quedarse con nosotros, y que ahora debía solo tener una mujer, que no debería comer carne.
Y el hombre blanco, luego de unos años enfermo, y murió. Pero antes de eso, el nos dijo, sigan con las enseñanzas que les he dicho, no coman carne, no tengan mas de una mujer, civilícense, que en un tiempo llegaran otros hombres blancos con dos biblias negras.
Así fue la historia, luego llegaron los blancos con sus biblias, como nos había dicho el, y les recibimos con una gran banquete, sin carne, solo frutas y semillas, que nosotros mismos habíamos sembrado. Los hombres blancos se sorprendieron de nuestra enseñanza, y nos vieron civilizados un poco. Así fue la historia, y ellos se quedaron con nosotros, ahora somos religión”

Y así nos comentaron ellos como habían adquirido la religión adventista del séptimo día.

Una comunidad muy bella, con mucha calidez, con mucha armonía, más allá de la religión que actualmente son adeptos, en su esencia llevan el origen de la armonía y belleza, tienen todavía su estructura política, es decir que hay un líder que es el cacique. En su comunidad no hay policías, sino mas bien un concejo que resuelve comunitariamente los conflictos, no hay robos, ni violencia,

y la gente parece estar muy feliz.

y la presentacion...

Maravillosa, toda la comunidad congregada en el espacio comunal, primero solo entraron los niños y las niñas, que estaban vestidos con sus ropas domingueras, y luego los grandes miraban desde las ventanas.

Despacio, despacio fueron entrando, mientras actuaban nuestros títeres, en cada momento que les interesaba, inmensos aplausos y sonrisas invadía el espacio. En la culminación de la función, recibimos tantos aplausos, y sonrisas, que nos elevamos, por sobre las líneas imaginarias de la frontera, cruzamos las rayitas del mapa, traspasando todo tipo de formalidades.

Besando el viento libre de nuestra America, acariciados por las manos fuertes de los hombres y las mujeres originarios de estas tierras.

EntraMOS al Brasil.
Ya estamos hace unas semanas en Voa Vista, con amigos viajeros, de la Compañia LOCOMBIA Teatro de Andanzas, tratando de asimilar el idioma, ya tuvimos nuestra primera función que estuvo maravillosa, y ahora nos queda rodar por este gran país, gracias al gran emujoncito que los hermanos nos han dado.

Fotos no les podemos mostrar, ya que se nos ha roto la cámara, y estamos mas bien resolviendo la sobrevivencia diaria, el pan de cada día, y el combustible de la antorchita, que para que sepan aquí es muy, pero muy, pero muy caro.

¿Si alguno le sobra alguna CAmarita? Que mande…o nos deposite algún billetico para la compra de una.

Y aquí estamos programando una salida mas de los del Zonda, por las tierras amazónicas, prontitico nomás debemos marcharnos hacia la ciudad de Manaos, donde subiremos a la Gran Antorcha a un barco, por mas de siete días navegando por el caudal inmenso del río famoso.

¿Qué nos deparara el destino?
¿Qué fuerza mágica nos invadirá el espíritu?
¿Qué maravillas del camino, conoceremos?
¿Cuántos niños verán por primera vez teatro de títeres?
¿Cuántas sonrisas generaremos con nuestros muñecos?

¿Cuántas cosas aprenderemos y quedaran impregnadas para toda la vida en nuestro existir?
Lo sabrán en la próxima crónica, por este mismo medio, en este mismo lugarSaludos fraternales, calidos y bellos, con una inmensidad de multicolores sonrisa

Sebastian Berayra
Nicolas Martinasso
TITERES DEL ZONDA

sábado, 16 de enero de 2010

Cronica de la Gira Nº VIII

Crónica de la Gira
“Por las Huellas de los Pueblos”

Republica de Colombia, la bella.

Nº VIII


Guanare, Republica Bolivariana de Venezuela, 15 de Enero de 2010.

Colombia, donde los rayos del sol acarician la tierra de una manera muy especial, transformándolo todo; desde los colores, los sabores, los sentires. Todo se transforma, y las personas no son la acepción a la maravillosa transmutación.

Ya estamos en la Republica Bolivariana de Venezuela, en la meca de los titiriteros, en el Teatro Tempo; con el gran, pero gran MAESTRO EDUARDO D`IMAURO, maestro de los titiriteros, pero mas maestro aún de la vida, de los ideales, de la persistencia y de los que luchamos por la construcción de un mundo mejor, en verdaderas igualdades, y sin opresión.

Es el momento de plasmar en palabras el hermoso recorrido por La Colombia, la enérgica, la que lucha, la que resiste, la que se aflora en la piel de la tan inmensa diversidad humana que la habita.

Con todos y cada uno de sus conflictos, de sus verdades, de sus caminos. Claros, oscuros, pedregosos he infinitos, Colombia, la tierra que busca la esperanza derramada en las manos de los hombres y mujeres que siguen luchando en el silencio más sepulcral y en soledad.

Republica de Colombia…

El Gran Paul y la Divina Amparo

No sabemos el porque siempre las cosas que nos suceden están enmarcadas en la belleza de los encuentros con lindas personas. Que nos cobijan con sus manos y sus palabras lo más profundo de nuestros corazones.

Así es pues, en San Antonio de Ibarra, en la republica hermana de Ecuador, no fue un milagro, algo mas bello; un encuentro, un verdadero encuentro, con los amigos que se hacen hermanos del espíritu. Increíble.

Mande su merced, que allí llegamos, tres y salimos dos, energizados por la fuerza de los muchos, donde nos hermanamos en un solo puño de resistencia y lucha. El Gran Paul y la Divina Amparo, el Romer, Bellos, los bellos hermanos que por sus fuerzas nos inundan de la mas pura energía como para poder seguir viajando en estos laberintos de nuestra America latina.

Bienvenidos a Colombia

¿Que más parcero? ¿Que más pana? ¿Qué mas cumpa? ¿Qué mas amigo? ¿Qué mas patita?
¿Qué mas?

Colombia…

Y los puntos suspensivos, como en suspenso esta el país, ¿conflictivo?, ¿belicoso?, ¿violento? ¿Aterrador?
¿Qué mas?
Muchas preguntas, tantos temores, tantos miedos, tanta injusticia con su gente, tanta angustia, tantas tristezas.
Tantas mentiras.

Colombia

Como describirte amada Colombia, que nos enamoraste con tus verdes, que nos extasiaste con tus azules, y marrones de grandes montañas.
Como describirte amada Colombia, que nos enamoraste con tus fragancias, con tus cantos, con tus ritmos, tus vallenatos, tus cumbias, tus boleros, tu mapale, tus ritmo de la costa, de la sierra, de los valles.

Colombia, en su simple estado de pasividad, eres una tierra muy bella, muy rica, muy calida, y allí esta tu gran condena.

Los narcos te gobiernan, los malos hijueputa los ayudan, y las cartas se marcan para dar la suerte a los que más tienen.

Pero amada Colombia no estas vencida, en la mirada de la gente, de tu gente; esta la esperanza, esta la lucha, esta la vida por sobre la muerte. Esta allí latente lo sentimos desde lo mas profundo de nuestras entrañas por eso no estas perdida hermosa Colombia.

¿No hay que hablar de política?
Pero si todo es política en esta vida, ¿Cómo hacer que la lengua se trabe, que se ponga muda, y no hable de política?
No sabemos…
Y nuevamente los TRES puntos suspensivos.

Bienvenidos a Colombia…

En panza de la Guagua, la madre Pastusa de los vientos:

Llegamos a un tierra especial como lo es de especial toda Colombia, Pasto, en el Departamento de Nariño al Sur del País. Un pueblo andino, pero no un pueblo simplemente andino. Un pueblo de hombres y mujeres que se enfrentan al poder. Fue ayer cuando los pastusos se le pusieron firmes al Simon Bolivar y le resistieron en lucha Y es hoy uno de los lugares donde el Uribe, siempre pierde sus elecciones, supuestamente democráticas.

Así de aguerridos son ellos, ni los Incas pudieron con sus originarios. Fuertes, testarudos. Amables, cariñosos, solidarios, maravilloso la parte de los andes que estas personas construyen en su día a día.

Una magia bella, y tierna que los rodea a todos y todas, bajo ese cielo, en la ladera de su imponente Volcán Galeras.

¿Que si, o no? Parce.
Y con el beso de una Guagua aparecimos viviendo en un teatro, con todas las de la ley. Abrimos la puertica de la antorchita lentamente. Asombrados he impresionados penetramos en lo profundo de una casa vieja, con su árbol encantado, y el espíritu fantasma errante dentro de sus paredes.

Había sabido ser bar, había sabido ser escuela, hasta la mismísima casa de un general, no se un tal Aureliano Buendia, quizás estábamos escribiendo una hoja de algún fantástico libro.

Pero estábamos allí, en un teatro. Que buen final para una casa, ya que prontico nomás será demolida por el progreso. Lastima, pero que buen final para una casa, ser convertida en teatro. Como la vida misma de los personajes que allí vivieron, contaron sus historias, se enamoraron, se engañaron y, murieron.


Y ahora teatro.
Impresionante, ¿Y donde se podían alojar dos titiriteros andariegos? En ese teatro, ¿y en que lugar? En una habitación con puerta a la sala de teatro. O sea que habríamos la puerta y teníamos la sala.

Impresionante.

Arta gente, muchos y muchas, que pertenecen al colectivo cultural la Guagua, pelados y no tan pelados, jóvenes y no tan jóvenes los que son guagüitas de espíritu, imagínense solo la llave del teatro la tienen los fundadores
¿y cuantos son?
Nueve, si, si nueve
Y los demás un montón de montoncitos, mas que bellos y bellas, los pastuzos, terribles rumbeadores, fiesteros de nacimiento, y testarudos de personalidad.

Donde se podían juntar que sino en un teatro, con fantasma y todo incluido, hasta el duende del árbol, que tiraba piedras a las oficinas de enfrente, anti-sistema.

Maravilloso.
Una se esas noches que recibíamos visitas, para hablar de huellas recorridas y de lugares con los amigos y amigas. Cada una de ellas traía debajo del brazo una botella de Rhon, de brandi, y sin faltar unos humeantes cigarros piel roja pà desarmar. Encuentros de encuentros, compartiendo palabras, volando en las esperanzas, sintiéndonos todos juntos hermanados por un cielo en común, con guitarra cantando el quindi-guisingui del gran Ñoño.

Salíamos de esa casa vieja, con pasillos viejos, marcos grises y negros. Cuadros de transparencias que reflejaban la vivencia de una mujer en el dolor de ser mujer, y el la felicidad de su gozo.

Paredes gruesas, con mucha altura. Telarañas de mucha edad conformaban la estética del lugar, con sabores a arte, con aromas de cultura, entremezclados con la humedad de los años del teatro.

Así, a la señal, de que el humo viene asomando, en el ritual de los vasos, y los pasos cortos, tranquilos, con murmullos bajos. Caravana de emociones, miradas cómplices, sonrisas picaras, cruzábamos ese teatro.

Acariciando al fantasma con la brisa de nuestro andar, despertándolo con las palabras al viento.

Abriendo, abriendo la puerta de un patio, y allí el imponente árbol, que solo queda en esa vieja casa, ya todo es edificio, cemento. Progreso. Pero el, allí imponente, majestuoso y solitario; con su ser, con su rebelde ser, su duende protector.

Con una mano en la botella, la otra tocando solo una hoja del viejo árbol, como pidiendo permiso, como invitándolo al ritual de las palabras.

Y así, tranquilos y en paz, en fila, subíamos a besar el cielo de la Guagua en su pequeña terraza. Acurrucados, amontonados compartiendo un trago, un momento eterno de instantes infinitos, impregnados en lo más profundo de nuestros corazones.

Tal situación especial que hasta el mismísimo Volcán Galeras quería hacerse presente en la conversación, así que desde lejos se le veía la fumarola, echando humo, como mieeeerda dirían los peruanos.
¿Y las estrellas?


Hu, las estrellas parecían estar más cercas, latiendo al compás de nuestros corazones, besando los piojos, sonriéndoles, guiñándonos el ojo. Diciéndonos, tranquilos que este viejo testarudo del volcán, solo quiere un poco de brandy, y darle a la baretica.


Así las horas pasaban y pasaban, convirtiéndose en bellas esperanzas para un amanecer futuro.

Increíble, los momentos en el teatro. Y al primer rayo de luz,
la transformación…
La gran transformación, en el momento en el que el sol besaba los labios de la madre tierra. Nosotros los que soñamos, nos convertimos en colibrí.

Volando por cada calle, abriendo nuestras alas en cada lugar, regalando figuritas de papel, para enamorar más corazones bellos.


El Robo del siglo:

Esto de estar viajando, no solo nos hace conocer lo mejor de las personas, sino también vamos viendo, sintiendo lo que sucede en la misma realidad que vamos palpando.

Y de acuerdo donde nuestros pies caminan, es como miramos al mundo, y así es, que hace mas de un año que estamos caminando nosotros y el cerebro mas achicharrado que de costumbre por las tantas vivencias y las tantas compartidas. Aprendiendo y por sobre todas las cosas sorprendiéndonos de la creatividad humana.

Hasta donde puede ser capaz.

Había una vez un día de mucho, mucho sol, donde un titiritero andariego debía hacer una gran, pero gran función; lejos de su ciudad.

Entonces este, alto, alto, alto titiritero cargo sus títeres en una valija, grande, grande en el baúl de su viejo carromato, acomodo un poco las cosas, por aquí por aya.

Donde también guardo su retablo de aterciopeladas telas, de negros y rojos colores, recién estrenados, para su maravillosa función.

Que fue espectacular, dicen que todavía los hombres, las mujeres, los niños y las niñas, hasta inclusive los perros y gatos todavía se están riendo, de tan maravillosa que fue la función. Increíble que hasta han cambiado el nombre de su pueblo en honor al TITIRITERO, le quitaron el nombre de un general asesino para llamarlo el pueblo de “Salmon” donde la gente sigue riendo, a carcajadas. Ya no trabajan, ya no sufren, solo se dedican a reír y a recordar la magnifica función de teatro de títeres.

Mientras tanto el alto, alto, alto titiritero al culminar con su trabajo, volvió a guardar sus títeres y retablo en su antiguo pero andante carromato. Acomodo todas las cosas en su lugar, cada cual en su perfecto espacio. Como si todo estuviera planificado a medida, cada objeto, cada títere, cada parte de la escenografilla y del vestuario en un lugar diseñado a la medida de las cosas.

Así fue, que Salmon, el alto, alto, alto titiritero, introdujo la llave de su auto, la maravillosa maquina comenzó a funcionar de las mil maravillas. Una fusión entre mecanismos y fuerza humana, la que hacia que dicho vehiculo andará.

La gente los miraba y se asombraba, se escuchaban los murmullos entre risas, que decían: ¿Cómo funciona esa cosa? ¿Cómo es que anda? Si es un carromato, de tantos años, y enciende…

Salmon, miraba por el espejo retrovisor, tan semejante desparpajo que había hecho con la presentación de sus títeres, y entonces también lo invadió una tremenda risa, para así perderse en ella a la distancia del pueblo, que iba dejando atrás.

Su maquina poderosa llena de títeres y con sus compañeros de oficio, y con su angelita guardiana a su lado, supo ir camino a su casa, su tan increíble castillo Azur, de piedras multicolores en sus paredes, de vidrios infinitos, con luz infinita.

¿Pero que paso?
Una llamada, una misteriosa llamada.
¿Un amante? ¿Una venta de una función? ¿El honorable alcalde que le haría el pago una función de cinco años de atraso?

No un amigo, que había regresado de las europas lejanas.
Así que el alto, alto alto titiritero, Salmon, fue a visitar a su amigo, ni bien se encontraron estallaron en un abrazo, fuerte fuerte tan fuerte que ambos crecieron como dos metros mas de su altura.

Sus ojos se salieron de las orbitas, sus narices se transformaron en solo pequeños orificios, sus manos y sus pies se estiraron, perdiendo sus barrigas.

Tremendo abrazo.
Hasta que se fueron todos dentro de la casa del amigo de Salmon, un lugar muy rico, con ventanas de oro, con piso de mármol, cuyos espejos se encontraban encrustrados rubíes y esmeraldas.

Lo que llamamos los pobres, una casa de alto extracto, una casa. La casa, en el barrio mas caro del mundo.

Impresionante.
Con seguridad, perros enormes amaestrados, con sus colmillos gigantes, dispuestos a destrozar a quien pasara sin autorización alguna. Hombres de negras ropas, armados hasta los dientes, cada piojo, cada pulga, amaestrada en el arte de la defensa, del resguardo de los bienes de los que allí tranquilamente Vivian.

Espectacular.
Y bueno, Salmon, su angelita Guardiana, su compañero en el oficio, sin mas miradas que la de llenos de felicidad por aquel encuentro con aquel amigo, entraron lentamente al palacio de estrato seis.

y Después de solo quince minutos de saludar. Salieron
Salieron, salieron…
Salieron a ver su carromato, lleno de títeres
Y así fue que todo se congelo, hasta el mismo Salmon, su boca quedo cuasi abierta, parecía una tremenda mole de piedra, totalmente inmóvil, estática, inamovible.

Nadie se explicaba nada, nadie entendía nada.
Lo buscaban todos por todos lados

Por debajo de las piedras, por detrás de los arbustos, por donde se podía.
Pero nada…

Había desaparecido el carro, con los títeres y todo.
Y Salmon allí petrificado, con su corazón sin latir, solo un beso y un abrazo de su angelita guardiana lo volvió a la realidad, para cubrirse con sus manos el rostro y sus lagrimas inundar la ciudad.

Fue tanto pero tanto el sufrimiento de aquel cristiano, que todo el mundo comenzó a hablar de lo que le había pasado al alto, alto, alto titiritero. Fue tanto la presión de aquel secuestro, que de repente sonó el teléfono.

Alabado, sea el señor, todo poderoso. Se escucho detrás de las teclas de aquel aparato. Alabado, sea el señor, todo poderoso. Se volvió a escuchar.

¿Quién carajo es?
¿Dios?
Si ese barbudo viejo esta de vacaciones siempre y solo atiende en Buenos Aires.
¿Quién carajo es?

Salmon… Se escucha
¿Tenemos tu auto, lo quieres recuperar?
Y un silencio espectral inundo el planeta, las hojas dejaron de caer, el movimiento del sol se detuvo en el firmamento.

Y una vos de ultratumba, tomo posesión del alto, alto alto titiritero. Salmon. No era el solo, sino una legión, una legión de viejos trotamundos titiriteros, los hijos del demonio, los que tomaron el cuerpo de aquel cristiano.

Su voz, se cambio. Su cara se transformo, y le salieron semejantes palabrotas que no las voy a repetir, porque sino seria un cuento para adultos.

Y, nada, que cortaron, que va ser si Salmon es titiritero no negociador de secuestradores de carros y muñecos.

Pasaron un día, dos días, tres días…
Salmon, solo se quitaba pelo, por pelo de su cabellera, tomaba brandy, y solo miraba su teléfono, que nunca sonaba.

En letargo estaba, y pasaban los días, y nada, hasta que timbro.
Todo fue un ambiente de ansiedades, una oreja, miles de miles de orejas pegadas al teléfono, queriendo escuchar las palabras de tan aberrantes humanos.

Salmon, había aprendido que no necesitaba de la legión de titiriteros endemoniados, sino mas bien de la astucia de su angelita guardiana, entonces se doblo en sus huesos, sus manos se levantaron en alabanzas y el momento de la suplica se presento.

¡Quiero a mis títeres!, ¡quiero mis títeres!, ¡el carro métanselo en su parqueadero, pero quiero los títeres!

Y así, fue la negociación y negociación, un títere de prueba.
Y el rescate, el divino rescate, para solo recuperar al Niño Totulu, y el carro desbaratado.

Dicen las malas lenguas que los demás títeres no quisieron regresar a Salmon, porque no fueron capaces de defenderse.

Dicen otras malas lenguas pero peores, que en realidad los demás títeres no regresaron a Salmon, porque eran tan feos, que necesitaba cambiar de muñecos, y la única manera era secuestrarlos.

Dicen y dicen…
Pero el maestro titiritero sigue haciendo títeres, y contando esta historia, mientras que una vecina lava su cortina de terciopelo negro, y pone unas flores sobre su rojo mantel. Y sus hijos juegan a ser titiriteros con unos muñecos de espuma que encontraron en un basural.

Amigos y amigas, esto parece un cuento pero no lo es, sucedió, y esperamos representarlo en títeres alguna vez con el compañero Salomón, de la Compañía Teatro y Títeres La Rayuela que fue el extorsionado.

En buga

Bueno lo que nos sucedió en la ciudad de Buga, no merece ni la más minima palabra, así que borrón y cuenta nueva.


La maravillosa Rosa de los Vientos

Seguimos andando con piedrillas en los riñones, con el motor de arranque roto de la antorcha, con la frente en alto, y los bolsillos vacíos, seguimos andando por el solo viento que nos lleva ¿y hasta donde nos llevo?

No podía ser otra cosa, que a la Reserva natural de la Rosa de los Vientos. Si que los vientos y las energías se complotan para cobijarnos en sus entrañas, para que sentirnos bien, y alli fuimos a curarnos, a sanarnos, a disfrutar de los amigos nuevos, y las amigas nuevas.


En tal maravilloso lugar nos alojamos, nos sentimos muy bien, hicimos una hermosa función, con bellas personas, cantamos hasta el amanecer, con los pájaros de la reserva, que nos miraban tan raramente, Con Marta Elena, Dana, la gringa, y La Laurita la Gaucha de las pampas.



Volamos con las mariposas multicolores, soñamos con los colores fluor de las arañas y de los saltamontes.

Disfrutamos el rio, el aire, los aromas, las fragancias de la zona y el Vinito tinto de Margarita Rosa, una amiga del alma para el zonda.

Y en la soledad de la vereda, humeando charlas con Diana, mirando la montaña, y la belleza de los encuentros. Y claro defendiendo hasta con el cuerpo de la antorchita misma, la hermosura de la tierra.


Solo quedan palabras de agradecimiento, para ustedes amigas nuestras.


Y el ángel de Carcala

¿Pero porque se nos aparecen los ángeles?

No sabemos nada, de nada
Pero si se nos aparecen y bueno no hacemos mas preguntas.

Y así, que aquí se nos apareció el Néstor, en cuerpo presente, por arte de los desintegrados unidos, el se nos presento, nos conecto con hermosas personas, que se merecen una crónica para ellos solos, pero será pa mas adelante, sino terminaremos aburriéndolos a todos.

Gracias al amigo, realizamos muchas funciones, como para poder generar unos recursos para reparar a la antorchita en sus desvarajustes existenciales.


Una de esas personas únicas como el mismísimo fernet, Único en el mundo, que será mas que recordada, sino mas bien llevada en nuestros sentimientos mas allá de la gira por las Huellas de los pueblos.


Y Así seguimos, hasta realizamos una función para la alcaldía, que de paso toca decir que también es única en America latina, ya que una congregación de evangelistas es la que gano las ultimas elecciones.

Evangelistas al Poder, lo tomaron y están haciendo un…
(Pregunten para no ofender)


Encuentro con los desencontrados:

Aquí nos ponemos serios y pensativos. Parecía una función igual que cualquier otra, una función como todas.


Por las gestiones del tres veces santo del Néstor, logramos una función ¿para cuando, justo para cuando?
El 25 de diciembre de 2009
Si para el 25, y no la podíamos rechazar todo nos viene bien, nos pagaban poco, pero no se podía rechazar. Muchos de ustedes seguro que piensa, que bien la están pasando estos dos.

Pero…
Hay que andar andando, y hay veces que cuesta, si no fuera por la solidaridad humana que todavía existe y es mucha no podríamos, ya nos hubiéramos regresado hace tiempo.

En esa historia de juntar unos mangos, como para seguir, nos invitaron a una función que fue para nosotros muy especial, desde el comienzo hasta el final.

Calor, calurosazo, nos fueron a buscar donde estábamos, nada de lo anormal, nos invitaron un tinto a las nueve de la mañana. Nada anormal, ya que un tintico en Colombia es un café. Seguimos, llegamos, y bajamos las cosas

Un temita, realizaríamos una funcion en un parque, que esta cedido a los militares, no va el publico sino mas bien es un parque que funciona como centro de operaciones del ejercito.

Hermoso, muy grande, muy bello, mucho verde, mucho aire, una pileta, muy lindo, pero hace unos años que la alcaldía lo cedió a los milicos.

¿Entonces que?
Estaba lleno de militares, parece ser que en las montañas de los alrededores había presencia de guerrilla, y los profesionales militares estaban velando por la seguridad de la propiedad privada.

Bien, cada uno con su cuento.
Pero ese día, como día especial, el 25 de diciembre, por única vez, en el año, dejaban que la gente ingresara a disfrutar de aquel predio.

En el momento que terminamos de armar el retablo, una cosa muy rara, se nos acercan unos niños, si unos niños, varoncitos, con el cabello muy corto, nos saludan atentamente.

Y bien nosotros también los saludamos.
Aquí a los argentinos nos identifican y enseguida nos dicen ¡Che, boludo!

Todo mas que bien, luego llego la hora de la función, que fue normal, normal, hermoso publico como siempre, jodio un poco el sol, pero la pudimos safar.

Termino la función, contentos, nosotros y el publico, ya el medio día, y esperando otra función que teníamos programada para la tarde.
Cuando he aquí el momento mas importante, y significante, cuando estábamos recostados en un árbol, hablando gansadas como siempre, esperando nos llamen a comer un sancocho de pollo.

Que se nos aparecen otra vez los niños de la primera saludada, que no es que eran especiales, sino mas bien jóvenes con armas, y vestidos de militares.

Sus caras de bebes, niños, muchachos, gurizes, guaguitas, con armas, con granadas, con ametralladoras, con todo un armamento, que de solo verlos infundían temor. Pero en el interior una inocencia inmensa.

Hablamos, nos preguntaban de todo, entusiasmados con sus ojitos llenos de energía, tratando de viajar mediante nuestras palabras. Entonces comenzamos a preguntarles nosotros que pensaban ellos y como era la vida que estaban haciendo.

A lo que nos contestaron que era muy difícil, había veces que solo dormían dos horas, porque tenían que estar de guardia, pero lo mas peligroso era que durante sus recorridas tenían que tener mucho cuidado por las constantes amenazas con todo tipo de armas.

Por el solo hecho de portar un uniforme estaban en constante peligro. ¿Qué habrán hecho los militares como para que los odien tanto?

Bueno seguramente lo mismo que paso en la Argentina, a diferencia que aquí en Colombia, las cosas maltitas suceden en un proceso democrático, mucho mas complicado y difícil de entender. Las matanzas, las torturas, los secuestros y desapariciones, los desplazados y quien sabe que mas atropellos a los derechos humanos, se han presentado y siguen repitiéndose en este maravilloso país, hasta el dia de hoy.

Y así fue que seguimos dialogando con ellos, en una le preguntamos sobre los enfrentamientos con la Guerrilla, ¿Si estaban debilitados?

Nos miraron, se miraron entre ellos, que ya a esa altura eran más de seis, todos en círculo, y nos regalaron una sonrisa muy picaresca. No nos contestaron, pero con los gestos los entendimos y muy bien.

En una comenzaron a contarnos sobre los enfrentamientos, y que les sucede durante ellos. ¡Es una chimba!, así estar en pleno enfrentamiento, meta bala, y bala, para un lado y para el otro. Constante días enteros de balaceras.

Es una Chimba…

La adrenalina al máximo, el vértigo, el miedo que se transforma en algo verdadero y concreto. Muy bueno y peligroso.

Mirando esas caritas, nos decían que les apasionaba el juego de la guerra, pero no en un sentido estricto de los ideales, de los principios, dejando de lado de que parte estaban y que defendían y que querían matar. Solo les interesaba la adrenalina que les generaba, un simple juego de bandidos.

Pero en el momento que les preguntamos si la decisión de pertenecer al ejercito fuera voluntaria, que harían ellos.
No jamás nos alistaríamos
Nos quitan 24 meses de vivir, y porai la vida entera.

Así, seguimos hablando, de futbol, música, y de repente una terrible lluvia no se veía, ni siquiera podíamos ver nuestras narices, llovía impresionantemente.

Y de repente la gente comenzó a correr, gritando y mirando el cielo.
¿Es un ovni, se viene la fin del mundo, llegan los extraterrestres?
Otros, ¿En un avión Norteamericano, que esta espiando, es de las bases yanquis, que habilito el Uribe?

¿Es, un misil de Chavez?
No es una señal divina para el Alcalde evangélico.

¿Es…?
¿Es…?

Es el retablo de los titiriteros que remonto vuelo, como cual gaviota ciega.

Todo llovía, todo mojaba todo, y fue muy linda la imagen que nos hubiera gustado compartirlas con ustedes, cuando esos pelados, los militares, sin que nosotros les pidiéramos, comenzaron ayudarnos con las valijas de los títeres y marionetas.

Hermoso momento, que en un instante, la tierra se paro, un estruendo maravilloso, enigmático, sincero lo complemento absolutamente todo.

Un arma callo al piso, por sostener una valija de títeres.
Esa era la señal que todos esperábamos.
Un arma, que quita la vida, por la vida misma de un títere que regala una sonrisa.

Un instante fuerte, mágico que jamás olvidaremos.

Despedida de Armenia, Salento, y Boquia

Como hay un momento de llegada también hay un momento de partida y así lo fue en el Quindio. Retirada del hermoso departamento verde de Colombia.

Pasamos allí una navidad muy especial, en la reserva, con Laurita una hermosa amiga paisana argentina que esta viajando también, pero en sentido contrario a nuestra gira.


Tuvimos una visita muy, pero muy especial que nos invadió de hermosos sentimientos y nos trajo en su corazón los mas bellos saludos de tanta gente linda de San Antonio de Ibarra de la Republica de Ecuador. Romer, un perfecto señor de la vida, un hermano, un amigo, otro de los ángeles que caen de los cielos para abrazarnos y darnos mucha fuerza para seguir gastando nuestros títeres.

Y pues claro, que conocimos a un gran maestro de los Títeres el gran Rorro, el Rodrigo con su loca Compañía, hermosos todos, su compañera Gladys, el teatrin campestre. Y las noches de brandy con la cuota de sonrisas, contando anécdotas de esas que solo los viajeros pueden tener en sus caminos andariegos.


Así es pues que salimos silbando bajito y con la antorchita en estado perfecto a ir culminando la estadía en la bella Colombia, totalmente agradecidos a todos la Margarita Rosa, Néstor, las bellas personas de la escuela Palo Santo, los chicos y las chicas, el maestro de caricaturas de Calarca, Diana de la Vereda de Boquia, y a tantos mas que nos hacen sentir muy bien por donde vamos. GRACIAs que los vientos del zonda nos vuelvan a encontrar.

La ruta de la Sangre:

Pasando montañas, paramos, subidas bajadas, rios, cascadas, todo tipo de geografía la antorcha maravillosa va. Con su ritmo inigualable; nadie la ataja, ni los policías, ni el ejercito y menos los paramilitares.

Así que nos mandamos por el camino del Magdalena Medio, el reducto de los Paramilitares, un lugar donde las tierras son planas, las estancias gigantes, el ganado se reproduce de manera constante y el calor lo derrite todo.


Este territorio es el panteón de la ultra derecha, aquí los poderosos y adinerados estancieros cometieron terribles asesinatos de familias enteras, de pueblos enteros, y desde donde se esparció hasta todo el país una de las semillas de la muerte.

Indescriptible los fantasmas del día y de la noche, que a cada milímetro, a cada centímetro, cada metro refleja la desolación y la desesperación, de las angustias y tristezas humanas.

La historia de la actual Colombia esta escrita con sangre, y de la sangre de los que siempre se derrama, los pobres, los humildes, los campesinos, de los hermanos y hermanas iguales a nosotros.

Luchadores, que resisten y se enfrentan.

Ahora están un poco calmados estos asesinos, ya el ejercito a tomado este camino, y es como que quieren cambiar la imagen, y lavar la sangre inocente que han derramado, una cosa muy llamativa es como saludan los militares en esta zona, que no hemos visto jamás desde que salimos de Buenos Aires. Con una sonrisa muy amplia en sus labios, completamente falsa, y el dedo pulgar en alto, señalando todo muy bien, todo mas que chevere. Ya hemos limpiado la escoria, ahora viaje tranquilo que nosotros lo cuidamos.

Bueno uno nervioso, por el peligro de circular por allí. Pero que ni nos vieron pasar por la antorcha se convirtió en el mismísimo viento Zonda, así que nos cobijo en sus manos y pudimos transitar tranquilamente, sin ningún inconveniente, ni visitas inesperadas en el camino.


No les vamos a decir que no sentíamos miedo, porque les estaríamos mintiendo, pero toco viajar por allí, y mas de una lágrima acaricio el alma de tantos hombre y mujeres que padecieron en aquel camino tan oscuro.

Los Vientos nos llevan a unirnos con los otros Vientos:

Despacio despacio hasta llegar al Kusi Waira, todo tiene que ver con los vientos como verán, pareciera ser que estamos estrechamente vinculados mas allá de las distancias, nosotros el Zonda, en Salta la Ventolera, en Boquia La Rosa de los Vientos, y con la Clarita de Piedecuesta en el Teatro y Café, Kusi Waira.

Impensable en el momento de planificar el viaje, son las fuerzas que se generan en la gira y en los títeres. Impensable las vivencias, la forma de conectarnos con la gente.

Maravillosa experiencia, noches de cerveza, muy buena música, y en amigos. Cuando planificábamos el viaje jamás hubiéramos pensado estar donde estábamos, jamás. Pero la realidad supero muy ampliamente la ficción, y lo planificado.

En la tranquilidad plena de nuestros cuerpos, y nuestros espíritus allí en tan maravilloso lugar pasamos fin de año, recordando cada lugar y cada persona que conocimos en el viaje, fue retroceder un año, y ver allí tan gigantesca odisea.

Entre las estrellas, una luna con un brillo especial, les agradecimos a todos y cada uno de ustedes que nos dieron una gran ayuda, esperamos que todos hayan recibido el beso, y el abrazo que les enviamos, a través de los astros.

Y saliendo de Colombia la de la gente Bella:

Así que toco nuevamente encender el motor de la Antorcha, y arrancar. Esta vez hacia la frontera, haciendo una paradita en la ciudad de Cucuta, junto al amigo titiritero Edgar de la Compañía Arlequín.


Muy lindo el compartir y el hermoso desayunó que nos regalo una hermosa familia que alojaba a la maravillosa Antorcha, muy tempranito nos levantamos para cruzar la frontera hacia Venezuela.

En esas horas de la mañana, a las seis, la abuela en camisón, el abuelo en calzoncillos y el nietito, junto a su tío se levantaron humildemente a despedirnos de la Linda Colombia. Con uno de los mas ricos y sabrosos desayunos que jamás habíamos probado.


Todo era igual, pero sabia muy distinto. Tinto, (Café) Café (Café con leche), una arepa, con unos huevos revueltos, parece simple, pero para nuestro paladar fue increíblemente delicioso. Debe haber sido el amor que ellos nos dieron.


Atrás esta Colombia, pero resaltamos la única y verdadera Colombia, la que nos enamoro, la que lucha, la que resiste, la que empuña la palabra y no las armas, la Colombia de la Paz, la de los pobres y la de los humildes. La más bella, la que reconoce los derechos humanos, la de la solidaridad. Colombia la de la Vida, por sobre la Colombia de la Muerte que representa un estado genocida como es el que lidera el asesino de Álvaro Uribe y toda su jauría de criminales, nacionales y extranjeros.

Con las ganas de regresar algún día, y con ansias de que ya no existan mas desplazados, no más falsos positivos, no más injusticias, no más violencia, no más crímenes de lesa humanidad. Y los culpables estén condenados tras las rejas. Que no sigan con sus uniformes dando aires de grandeza, cuando en realidad representa lo peor del hombre.

No más sangre inocente, no mas desaparecidos en democracia. No más impunidad. Colombia hermana, que tanto aprendimos amarte, amar a tu bella gente, te mereces estar tranquila, en plena PAZ y tu pueblo en plena felicidad.

Así llenos de tanto cariño cruzamos, y tantos decesos de Colombia, cruzamos la frontera, y ahora estamos con el Maestro de los Maestros Titiritero, una gran persona, increíble, de esas personas importantes para que la vida sea vida.

Don Eduardo D`imauro, nos quitamos el sombrero, maestro, y levantamos los puños de nuestros títeres revolucionarios, en honor a usted y su hermano el Héctor, que juntos supieron levantar las banderas del teatro de títeres para el pueblo.


Pero esto, es para otra crónica… que Continuara, seguramente en el mar del Caribe, en la isla Margarita…

¿Quién Sabe, donde los vientos del Zonda nos lleven ahorita nomás?


Sebastian
Nicolás
Títeres del Zonda